Cinco años del inicio de la pandemia del Covid
REPORTAJE. Un repaso a algunos de los momentos vividos y de las medidas que marcaron la pandemia del Covid en nuestra localidad

Podría haber sido el guión de una película de ficción, pero fue una realidad de la que ahora se cumplen cinco años; una dura realidad que se logró superar con la solidaridad, responsabilidad y esfuerzo de todos.
La pandemia del Covid llegó y marcó un antes y un después en todas las escalas. Aquel 14 de marzo de 2020 todo cambió, y cada casa, cada municipio, cada empresa y negocio, cada país tuvo que enfrentarse a unas directrices y una realidad que al principio costó creer.
SARS-CoV-2, EPI, FFP2, PCR, ... fueron incorporándose a nuestro vocabulario tras aquel anuncio de Estado de Alarma que permitió el confinamiento: una parada en seco de toda la actividad, que también conllevó una frenética actividad en otros muchos ámbitos para organizar y hacer viable el funcionamiento de los servicios básicos y la ayuda que necesitaba la población.
Esa nueva realidad que sorprendió a todos, necesitó de nuevas formas para informar, atender a la ciudadanía, garantizar los servicios municipales, buscar soluciones distintas para cada colectivo, ya fuesen los más mayores, los escolares, los empresarios,...
En esa nueva realidad, los ayuntamientos volvieron a ser la primera puerta a la que llamaron los vecinos y vecinas, tuvieron que liderar la situación buscando soluciones que no llegaban de otras administraciones, y en eso se centraron todos los esfuerzos.
Desde el primer momento, el Ayuntamiento de Rota comenzó a trasladar y facilitar a la población todas las directrices, recomendaciones e información que se emitían desde el Estado y otras entidades competentes.
A la vez, se optimizaban los recursos, se implantaba el teletrabajo; se reorganizaba al personal municipal que formaba parte de los servicios básicos; y se repartían pantallas faciales que particulares comenzaron a imprimir en 3D y mascarillas que se podían adquirir o que empresas, entidades y particulares donaban.
El reparto de comida y medicina entre aquellos mayores que vivían solos y que no tenían apoyo familiar; la distribución de equipos y dispositivos informáticos que se realizó con la colaboración de empresas locales para que los escolares de familias con menos recursos no se quedaran atrás y pudieran seguir con su educación online; la limpieza de las calles e instalaciones municipales; el reparto de ayuda para que las familias más desfavorecidas pudieran salir adelante; el confinamiento perimetral, y un largo etcétera comenzaron a marcar el día a día de la gestión municipal.
Operarios municipales, Policía Local y Protección Civil se sumaron durante aquella época tan dura a otros profesionales de la sanidad, la limpieza, la distribución, etc.. que seguían adelante haciendo que lo más básico funcionara. En ese grupo también estuvieron los agricultores y ganaderos que con su maquinaria y coordinados con este Ayuntamiento contribuyeron a desinfectar calles e instalaciones, en las que también trabajaron destacamentos de las Fuerzas Armadas.
La residencia de ancianos fue un punto de especial atención y dificultad, donde el confinamiento fue más prolongado, donde se extremaron todas las medidas, se realizaron test y se pusieron las primeras vacunas, y donde con el compromiso de todo el personal se logró el menor impacto de la pandemia en estos abuelos de avanzada edad.
Semana a semana, la labor de los sanitarios, del personal de apoyo y servicios básicos, la constante colaboración entre administraciones, empresas, colectivos, asociaciones, particulares... seguían alentando a la ciudadanía en una época que supuso un baño de realidad. Y es que la pandemia dejó entrever deficiencias, pero que también plasmó la importancia de lo público, la generosidad de la población, el agradecimiento de todos en esos aplausos de las 8 de la tarde y los balcones decorados, las heridas difíciles de cerrar por las víctimas, la viviencia de los enfermos que superaron el coronavirus, y un sentido homenaje a los sanitarios y a los servicios públicos.
La salida progresiva del confinamiento y la convivencia con el virus planteó otros muchos retos a la hora de hacer viable la vuelta a una relativa normalidad, y mantener, como se había hecho en Rota, las tasas de incidencia lo más controladas posibles.
La total cancelación de la vida y el trabajo en las calles, de los actos, fiestas, etc. fue dando paso a una nueva forma de celebrar y compartir fechas señaladas, dotando de material de protección los centros de trabajo muincipales para garantizar la vuelta de empleados a las oficinas, servicios, etc.; adaptando los primeros eventos, desde la Cabalgata de Reyes para que los más pequeños pudieran vivir estas fechas tras tanto tiempo de confinamiento, al primer verano con Covid para el que se gestionaron las playas como nunca antes, contemplando incluso aforo y distancia de seguridad.
Con todo y ante una situación tan singular, la economía local se resintió y mucho, con empleados de negocios en ERTES, empresarios que perdieron sus negocios, subida del paro, ciudadanos preocupados por cómo salir de esta, y una economía que tenía que remontar.
En este punto, el Ayuntamiento trabajó desde el principio para poner en marcha ayudas para comercios y empresas, para rebajar la cargas de impuestos municipales, para echar una mano a un tejido empresarial y económico tocado en todos los sectores, desde el turístico, al de servicios, pasando por el comercial.
Todo sumó, y eso es algo a destacar cinco años más tarde, para recordar la necesidad y el importante papel que jugó ante una adversidad de este calibre el comportamiento generoso y responsable de la sociedad roteña, la unidad demostrada para poder superar esta situación, la calidad humana de todos los profesionales que trabajaron en primera línea en aquella pandemia, y el papel de todos los servicios públicos.